La repentina renuncia de Germán Cardoso como secretario general del Partido Colorado (PC), llevó a Adrián Peña a ocupar ese lugar, con la aprobación de todos los sectores. El diputado por Canelones admite que a pesar de ser la “mayor distinción” de su carrera política, es también el más grande desafío que debe afrontar. En entrevista con CRÓNICAS, habló acerca de la compleja realidad que atraviesa el partido y del rol que tendrá en las próximas elecciones, entre otros temas. A su vez, aseguró que el Partido Nacional (PN) deberá contar con la ayuda de los colorados para ganar en 2019, y adelantó que su fuerza política no descarta apoyar al Frente Amplio (FA).

Por Magdalena Raffo | @MaleRaffo | Semanario Crónicas

-¿Cómo definiría la situación actual del PC?

-Es una situación complicada desde el punto de vista electoral, por lo menos por el momento, pero estamos acostumbrados, o sea, no es la primera vez que marcamos mal en las encuestas, y podemos recuperarnos.

El partido es grande desde el punto de vista histórico, del potencial que tiene, de la cantidad de hombres y mujeres que tiene trabajando y de la vigencia de sus ideas, y está pasando por un momento en el cual no es el partido grande que supo ser. Tampoco es un partido chico, es mediano, y tenemos que ajustar nuestra estrategia a esa realidad.

-¿Complicó al partido el cambio de rumbo inesperado que tomó el senador Pedro Bordaberry?

“El PC va a tener tres ejes programáticos fuertes, que deberán ser llevados adelante por quien gane, en caso de que quiera contar con nuestro apoyo en la elección, y luego en el gobierno”.

-Sí, porque además de ser el candidato natural, es quien había obtenido un liderazgo, legitimado en las urnas, del 75%. No solo era un posible precandidato, sino que es quien ha liderado al partido y quien ha logrado mayorías realmente importantes. Allí queda un gran hueco, además de lo que va a significar su pérdida como legislador, que ha sido de los más potentes que ha tenido el Parlamento Nacional en los últimos 10 años.

La situación es compleja porque generar liderazgos es difícil. Mi trabajo desde la Secretaría General es crear el ambiente para que surjan nuevos sectores, nuevos candidatos y, fundamentalmente, fortalecer la herramienta PC, más allá de las candidaturas.

-Justamente, sobre su nuevo rol como secretario general, expresó en una columna publicada en CRÓNICAS que “es la mayor distinción” desde que comenzó su trabajo y militancia en política. Teniendo en cuenta el escenario complejo al que hace referencia, ¿se podría decir que es también el mayor desafío que le toca afrontar?

-Sí, es un desafío importante sin duda porque supone comprometerse con un trabajo que es de todas las horas, de todos los días. Hay que recomponer el tejido del PC, la relación entre los dirigentes, la situación con la militancia en todo el país, y es un trabajo lento, silencioso, y que necesita de un esfuerzo. Mi intención es que vuelvan colorados y actores políticos que el partido tuvo, que hoy están en sus casas.

-¿Qué significa para usted que lo hayan elegido para cumplir este papel?

-Creo que es una cuota de confianza que depositaron en mí, por haber logrado el consenso, que era lo que se necesitaba para ser propuesto por Vamos Uruguay, y respaldado por el resto de los sectores, y también tiene que ver con cómo he actuado en estos años. Yo he trabajado mucho por la composición entre los sectores, incluso en el Parlamento mi rol ha sido siempre el de articular las diferentes posiciones que hay dentro del partido.

-De todas formas, toma el mando en un momento bastante complejo.

-Sí, soy absolutamente consciente del momento histórico, y también de las circunstancias que hacen que yo esté ahí. Todo esto surge cuando en el año 2015 Pedro decide no asumir en el CEN (Comité Ejecutivo Nacional), eso hace que luego asuma Germán, y su reciente renuncia es lo que lleva a que asuma yo. Tengo claro eso y qué es lo primero que hay que hacer por la realidad actual del partido.

“La decisión de Bordaberry complicó al Partido Colorado”.

-¿Qué es?

-Trabajar por la unidad. El partido no puede darse determinados lujos que pueden darse otras fuerzas políticas que tienen una fortaleza mayor, es decir, un partido mediano no puede estar peleado internamente, debe tener una postura sólida, de consenso. También tenemos que conectar con el público que no nos está votando, y tenemos que ver cómo nuestras propuestas son trasmitidas en clave actual; ahí hemos fallado.

-¿En qué sentido?

-El mensaje del partido ha sido un mensaje de centro. Nuestra propuesta para las pasadas elecciones, de ser implementada, habría generado mejoras en el desarrollo humano, igualdad de oportunidades, crecimiento. Era un programa centrado en la persona, bien batllista, de centro. Sin embargo, la gente nos percibe como de centro-derecha; allí estamos teniendo un problema claro de comunicación.

“El Partido Nacional no tiene ninguna chance de ganar la elección sin los colorados”.

-¿Qué rol cree que va a tener el PC en las próximas elecciones? ¿Cuál es la aspiración?

-La aspiración cuando uno está en política siempre es la máxima, no se puede descartar nada. Si no nos toca estar en el balotaje, yo creo que el rol del PC va a ser decisivo.

“Un partido mediano como el Colorado no puede estar peleado internamente, debe tener una postura sólida, de consenso”

-Hay quienes piensan que el PN necesita de los colorados para ganar.

-El PN no tiene ninguna chance de ganar la elección sin los colorados. Pero más que ganar la elección, a mí me preocupa qué vamos a hacer si ganamos. Antes de llegar a eso debe haber cuatro o cinco cuestiones básicas acordadas entre los diferentes miembros de la oposición, de forma tal de que gane quien gane, esas propuestas se cumplan. Si eso no pasa, el PC va a tener tres ejes programáticos fuertes, que deberán ser llevados adelante por quien gane, en caso de que quiera contar con nuestro apoyo en la elección, y luego en el gobierno a través de nuestros votos en el Parlamento.

-¿Están dispuestos a apoyar al FA, o este acuerdo electoral sería solamente con la oposición?

-No podemos negarnos a nada. Naturalmente tenemos una afinidad mayor con el PN porque venimos de un mismo tronco filosófico, liberal, y compartimos determinados principios y valores –fundamentalmente el vinculado a la defensa de la libertad-, pero también tenemos muchos elementos en común con cuestiones puntuales que el FA plantea, aunque no sean de base filosófica.

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