Nace en Montevideo el 21 mayo 1856. Estadista reformador, conductor político, caudillo social, periodista de excepción, de hondo arraigo popular. Le cupo dirigir la reforma institucional liberal, democrático-independentista de la República Oriental del Uruguay, que la situó a la cabeza de las realizaciones progresistas y justicieras; y le dio gran renombre en el concierto americano. Hijo de Amalia Ordóñez y del general Lorenzo Batlle, que fue presidente de la República en 1868-72. Al terminar sus estudios primarios, inició la carrera de Derecho, que no terminó. Su vocación e interés por todo le llevó a preocuparse por la Filosofía (fue contertulio activo de las clases y debates del Ateneo de Montevideo), por la astronomía y por la oratoria.

Revolucionario y periodista. Se inició en el periodismo hacia 1879, como redactor de El espíritu nuevo, en pugna con el militarismo del coronel Latorre; se advierte en sus artículos el anhelo de librarse y superar la pobreza espiritual del momento. En esa búsqueda, realizó un breve viaje a Europa, en condiciones modestísimas, estableciendo en España y Francia contacto con los hombres y las aulas de la Sorbona, y con las fuentes ideológicas de su inquietud, lo que le supuso una fructífera experiencia personal. Al regreso se entregó de lleno a la lucha periodística contra el nuevo gobierno militarista, y tomó parte activa en la revolución contra la dictadura del general Santos, que lo hizo prisionero en Palmares de Soto (1886). Fundó El Día, tribuna y bastión de repudio de la tiranía del despotismo, de la concupiscencia de los conductores extraviados, del despojo. Se atentó contra su vida, y por dos veces fue a la cárcel. Desde su diario, ya como ideólogo o polemista, ya desde la oposición o como gobernante, desarrolló una fecunda labor democrática y antidemagógica, hasta el fin de sus días. Antepuso siempre la razón y la justicia en cualquier decisión. Sus ideas las plasmó a través de un estilo diáfano y conciso, y con una argumentación sólida y humana, que llegaba con facilidad al lector.

Desplazado el militarismo, su norte fue reinstaurar el juego libre de los partidos, con las debidas garantías. Señaló la misión de éstos, organizados de forma permanente, tanto gobernar como fiscalizar, desde la oposición, las actividades políticas, y ello sobre las bases de legalidad y pureza electoral. Luchó denodadamente, en condiciones adversas, a causa de los gobernantes que trataban de impedir la intervención de la verdadera voluntad popular, para que ésta triunfara. Revitalizó, dentro de esa línea, al partido Colorado, y fortaleció su tradición liberal, dando paso a ideas de interés general y universal, y favoreciendo el derecho de la clase obrera a organizarse y plantear demandas justas.

Mientras El Día estuvo en sus manos, fue un instrumento de educación cívico-popular, que canalizó en forma influyente la opinión pública. Allí se expusieron sus ideales, planes, proyectos, mensajes y realizaciones; se unió a los clubs, escuelas ciudadanas, a las asambleas locales de pueblo y a sus dirigentes, para trabajar en la Convención nacional y en los comités ejecutivos, y confeccionar el programa de acción del partido colorado, que tomó como guía las «tendencias históricas de libertad y justicia».

Actividades y cargos políticos. Durante 40 años fue dentro de su partido, y tanto en tareas legislativas como ejecutivas, el hombre clave para resolver los problemas de su país. Fue jefe político del departamento de Minas (1887), y luego diputado por el departamento de Salto, en 1891. Tras larga permanencia en la oposición, formó parte del Consejo de Estado del gobernante Cuestas, y fue senador por Montevideo en 1898. Como presidente del Senado, actuó como presidente interino de la República (14 feb.-10 mar. 1899). Se le eligió en 1903 para desempeñar el cargo de presidente de la República. Su mandato se vio entorpecido por dos levantamientos del partido nacional acaudillados por Aparicio Saravia, que dominó. Desde el último, el país no volvió a sufrir más guerras civiles (1904). Su administración fue ejemplar, eficaz, tranquila y productiva.

Batlle supo crear la conciencia nacional de que había que trasladar las diferencias ideológicas a las mismas, y no solventarlas sangrientamente; que había que establecer un sistema eficaz de garantías y educar políticamente a sus conciudadanos. Cuando tuvo que abandonar el poder, se dio el caso único de que el pueblo lo rodeó en masa (1907). Ése fue el instante germinal de la tendencia, que, en seguimiento de su ideología, pasó a denominarse batllismo y se prolongó hasta nuestros días. Realizó luego un intenso viaje a Europa. Representó a Uruguay en la Conferencia internacional de La Haya, donde, sobre la idea «ya que tantas alianzas se han hecho para imponer la arbitrariedad, se podría muy bien hacer una para imponer la justicia», propuso fórmulas que contienen lo esencial de las que más tarde se utilizaron en las Cartas de la Sociedad de las Naciones y la ONU. Estudió profundamente la realidad europea, lo que habría de servirle de futura inspiración. En 1911 se le eligió nuevamente como presidente de la República, y cumplió su segundo mandato completo, en el que perfeccionó iniciativas anteriores, y dio curso a nuevas ideas que coadyuvaron a la transformación positiva de la nación y sus habitantes, labor que continuó al finalizar su periodo en 1915, desde la jefatura indiscutida del partido colorado. En 1913, siendo presidente, planteó la sustitución del cargo unipersonal de presidente por un organismo pluripersonal. En 1919 logró una fórmula transaccional de su iniciativa: el Ejecutivo Colegiado; dentro del cual fue elegido miembro del Consejo Nacional de Administración en 1921 y 1927, aunque actuó poco en su seno, porque prefirió la orientación desde la prensa y su partido.

Realizaciones. Agudo hombre de su tiempo, con sentido neoliberal y socializador, y honradez indiscutida, supo resolver siempre los problemas dentro de la legalidad, atento siempre a la dignidad humana y al progreso en todos los terrenos que nivelara las desigualdades y concediera oportunidades a todos. Sólo en el programa del partido Colorado, que Batlle contribuyó a formar, se especifican, como preámbulo de 40 postulados de futuro, estas obras realizadas: mantenimiento de las instituciones democrático-republicanas; el Colegiado; autonomía municipal; arbitraje general y obligatorio en lo internacional; separación del Estado y la Iglesia; voto secreto y representación proporcional; supresión de la pena de muerte; condena y libertad condicionales; supresión de espectáculos en que se provoque el sufrimiento de los animales; divorcio por la sola voluntad de la mujer; investigación de la paternidad; derechos de los hijos naturales; laicismo y gratuidad de la enseñanza; universidad de mujeres; liceos departamentales; enseñanza nocturna; estaciones agronómicas; comisión de educación física; libertad de enseñanza; derecho a la asistencia; asistencia pública laica; derecho a los medios de vida; jornada máxima de ocho horas; pensiones a la vejez; descanso semanal; indemnización de accidentes del trabajo; impuesto al absentismo; nacionalización de los servicios públicos; organismos autónomos, culturales, bancarios e industriales del Estado; carreteras, puentes y caminos; inversión productiva de la emisión de deuda estatal en obras públicas, etc. En esta reseña se tiene la impresión de que se minimizaba la trascendencia y vastedad de su obra, porque quedan al margen infinidad de matices y circunstancias, su probidad intelectual y cívica, su autenticidad revolucionaria, los factores, en fin, que en lo moral, político, social, cultural, económico e internacional, delinean la propia personalidad de su país en el siglo XX.

Murió en Montevideo el 20 de octubre 1929, y sus exequias dieron motivo a la mayor expresión de pesar colectivo que se conoce en su país.

 

 

BIBL. : R. B. GIUDICI y E. GONZÁLEZ CONZI, Batlle y el batllismo, Montevideo 1928; J. MORA GUARNIDO, Batlle y Ordóñez, figura y transfigura, Montevideo 1931; A. M. GROMPONE. Batlle, Montevideo 1938; F. R. PINTOS, Batlle y el proceso histórico del Uruguay, Montevideo 1938; D. ARENA, Batlle y los problemas sociales en el Uruguay, Montevideo 1939; C. B. PAREDES, Batlle y el Colegiado (recopilación). Montevideo 1939; E. RODRÍGUEZ FABREGAT, Batlle y Ordóñez el Reformador, Montevideo 1942; J. ZAVALA MUNIZ, Batlle, héroe civil, México 1945; A. ARDAO, Batlle y Ordóñez y el positivismo filosófico, Montevideo 1951; J. PINTO DE VIDAL, El batllismo, precursor de los derechos civiles de la mujer, Montevideo 1951; W. TRIAS, Batlle, periodista, Montevideo 1958; M. V ANGER, José Batlle y Ordóñez of Uruguay, the creator of his times, Harvard Univ. Press 1963; Suplementos especiales y colección periodística de los diarios El Día, El ldeal y Acción.

FLAVIO A. GARCÍA