Hay que reconocerle a los gobiernos del Frente Amplio la habilidad para ponerle nombres a las cosas.

Largaron presos a las calles en el año 2005 en una ley que primero llamaron de “Descongestionamiento del Sistema Carcelario“.

Cuando aparecieron las críticas por liberar delincuentes le cambiaron el nombre a la ley.

La llamaron de “Humanización“.

Se dieron cuenta que con el primer nombre estaban comunicando lo que efectivamente estaban haciendo y prefirieron ocultarlo detrás del otro.

Después con la reforma tributaria repitieron hasta el cansancio que “El que tiene más pague más“.

Mientras lo hacían bajaban el Impuesto a la Renta a las empresas y le ponían el IRPF a los trabajadores y jubilados.

“Más y mejor Mercosur“ nos decían en el momento en que se cortaban los puentes con Argentina, Brasil nos imponía condiciones y evitaba que saliéramos a comerciar fuera del bloque.

“Un gobierno honrado, un país de primera“ gritaban mientras en Ancap hacían un agujero de cientos de millones de dólares.

“Lo que empieza bien, termina bien“ nos dijeron cuando se asociaron con el Sr. Campiani en Pluna.

Parece que importa poco lo que algo es y mucho el nombre o slogan que se le pone.

El último ejemplo de esto es la Tasa Consular en la Rendición de Cuentas.

El Ministro Astori y el Frente Amplio declararon que el aumento de gastos que hay en la Rendición de Cuentas “se financiará con el aumento de la tasa consular y un impuesto a los juegos de azar“.

Eso significará según explica el Ministro un aumento de ingresos de 112 millones de dólares que se destinarán en su mayoría a la Educación.

Sin embargo, hay un detalle que parece pasar desapercibido.

El artículo 266 del proyecto de Rendición de cuentas que el mismo Astori envió al parlamento no dice que el destino de la tasa consular será la Educación u otro gasto que aumenta en la Rendición de cuentas.

El artículo en cuestión expresa que el destino será rentas generales y que “con lo recaudado el Poder Ejecutivo asegurará que se cubran los costos de implementación de los compromisos asumidos por el país en el marco del Acuerdo de la OMC“.

Es decir se establece otro destino y no la educación o cualquier otra cosa.

Tan grosera contradicción entre el discurso público del Sr. Astori y el proyecto de ley que envió al Parlamento es una muestra más de ese desfasaje entre lo que dice el gobierno y la realidad.

¿Cuáles son los motivos que lo llevan a esto?

Lo hace por varios motivos.

El ministro sabe que la Tasa Consular no es una Tasa sino un Impuesto pero trata de disimularlo.

Que una tasa es una cosa distinta que un impuesto es algo que sabemos o deberíamos saber todos.

Un impuesto es un tributo que no requiere una actividad estatal relativa al contribuyente. Es decir, hablando en criollo, el impuesto nos lo cobran y ya está.

La tasa, por el contrario, requiere  varias cosas: una actividad jurídica del Estado hacia el contribuyente, lo que se recauda debe destinarse al servicio público correspondiente y debe guardar una razonable equivalencia con las necesidad del mismo.

Es decir, para cobrar una tasa tiene que haber una actividad concreta del Estado hacia el que la paga. Además lo que se recauda por la tasa se debe destinar a ese servicio y debe tender a cubrir el costo del mismo, no a recaudar.

Claramente un “tasa consular“ que se aumenta al 5% para la extra zona, al 3% para el Mercosur y que se deja en 0% para México, no guarda razonable equivalencia con nada.

No hay actividad estatal alguna sino que es un impuesto con el exclusivo fin de recaudar.

O sea, no es una tasa.

Para maquillar este engendro de una tasa que es un impuesto el artículo 266 de la rendición de cuentas que envió el gobierno dice que el destino será la implementación de compromisos en el marco de la OMC.

Esto no se lo cree nadie ni siquiera el propio Ministerio ni su partido que públicamente en cuanto reportaje han dado dejaron claro que el destino es financiar el aumento del gasto de la Rendición de Cuentas, en especial el de los salarios en la Educación.

¿Cuál es el motivo por el que el gobierno no lo llama directamente impuesto y en su lugar los disfraza con la ropa de una tasa?

El ministro y su equipo saben que lo que están haciendo viola normas legales y tratados internacionales vigentes.

Cómo saben que lo están haciendo y saben que el país recibirá reclamos intentan, torpemente, vestir el asunto de forma de tener algún argumento en la imposible defensa jurídica que ensayarán.

Frente al reclamo  por la violación de la norma que no permite que hagan lo que están haciendo dirán que es una tasa, que hay actividad estatal y que el destino es implementar el acuerdo de la OMC.

Es decir mentirán.

Para probar que mienten alcanzará con citar las múlitples declaraciones del propio Ministro, de los legisladores de su partido y del propio Presidente del mismo de estos últimos días.

Ellos en ese momento insistirán en que es una tasa puesto que así la llaman, pero no tendrán suerte porque no hay una actividad jurídica hacia el contribuyente y por ende ni siquiera hay una razonable equivalencia con su costo.

Además que se citarán sus propias palabras diciendo que el destino es recaudar para financiar otros gastos.

La norma tiene además otras trampitas en su redacción.

Una de ellas es la que dice que se exceptúa de la tasa consular la introducción de determinados bienes (petróleo, bienes de capital, etc) y que “también se aplicará lo previsto en la ley 18.166“.

¿Qué es esta ley 18.166 que se dice se aplicará?

Esta ley aprobó un acuerdo con México que eliminó la aplicación de la Tasa consular a los bienes importados de origen o de procedencia mexicana.

En buen romance, los bienes que proceden del Mercosur pagarán de aquí en más 3% de impuesto por la “tasa consular“, los de fuera del Mercosur pagarán el 5% y los de México 0%, no pagarán.

Eso es violatorio de varias tratados que son leyes en nuestro país y que fueron aprobados por el Parlamento.

Por ejemplo el Tratado de Asunción y la Decisión 41-03 establecen la obligación de los países del Mercosur de darse en el comercio entre sí los mismos beneficios que le den a terceros países. Es lo que se llama la cláusula de la nación más favorecida.

Por lo que si México tiene 0% los países del Mercosur no pueden tener 3%, deben tener 0%.

Otro ejemplo de violación de tratados es la del artículo VIII del GATT 47.

Este establece que las tasas y otros derechos sobre importación o exportación se deben limitar al coste aproximado de los servicios prestados y no pueden ser ni protección ni gravámenes de carácter fiscal.

Que México tenga 0%, los países del Mercosur el 3% y los de extrazona 5% es una grosera violación de esto.

Pero el Ministerio lo pone en el artículo 266 de una forma que pretende pasar desapercibida al decir “también se aplicará lo previsto en la ley 18.166“.

Vieja técnica de redacción de leyes de presupuesto que remite a otras leyes que remiten a otras leyes para no decir expresamente lo que se está haciendo.

El único que parece estar hablando con la verdad es el canciller Nin Novoa.

Fue claro en señalar que lo que se está haciendo no es correcto. Reconoció que esto generará problemas en el Mercosur y la OMC y que él ya lo advirtió en el Consejo de Ministro que es su lugar de discusión.

Al igual que con el TISA esto no le gusta, avisa pero aguanta “porque soy un hombre de gobierno“.

¿Hasta cuando aguantará estas cosas que lo dejan en evidencia?

El problema grande se planteará cuando Uruguay tenga la revisión de la OMC el año que viene.

¿Cómo explicar que no sólo no sacamos la tasa consular como nos comprometimos en el 2006 y el 2012 sino que la aumentamos?

Es bueno recordar las palabras de nuestros representantes bajo los gobiernos del Frente Amplio sobre este tema en la Organización Mundial del Comercio.

En el año 2006 comparecieron ante la OMC a una revisión.

En ese momento nuestro gobierno dijo a los países de la OMC: “la tasa consular tiene fecha de expiración … el Uruguay da seguridades a los Miembros de que perseverará en sus esfuerzos tendientes a cumplir sus compromisos. Ya se han adoptado medidas respecto de la Tasa Consular …“

En el 2012 comparecieron a una segunda revisión y dijeron a los países de la OMC: “en materia de política comercial una de las consultas más frecuentes que hemos recibido se relaciona con la tasa consular y cuál es la perspectiva del Uruguay en cuanto a su eliminación… la eliminación de la tasa consular sigue siendo parte de los objetivos prioritarios del Uruguay y será efectivizada no bien lo permita la recuperación de la economía internacional.“

El año que viene, 2018 nos toca revisión e iremos a la OMC de nuevo como cada seis años.

Será un momento difícil cercano al papelón: tendremos que reconocer que no sólo no eliminamos la tasa, que no “perseveramos“ en el esfuerzo, que ya no es prioridad eliminarla y que, además, ¡la aumentamos!.

Es decir violamos los acuerdos firmados y las seguridades que dábamos ayer no eran tales.

Además a nuestros vecinos del Mercosur ya no podremos reclamarles nada.

A la primera de cambio nos dirán que si el Uruguay no cumple no puede reclamar.

El daño a la reputación del país es enorme.

Lo peor quizás, o el agravante de todo esto, no es sólo llamar a un impuesto tasa o decir públicamente que su destino es uno y en la ley otro, o tratar de ocultar el beneficio a México.

Lo peor es creer que cambiando de nombre a las cosas se solucionarán y que con ellos engañan a los ciudadanos y a los países con los que firmamos tratados que no cumplimos.

La ley de humanización no humanizó nada.

Fue de descongestionamiento de cárceles, largó mil presos a las calles y una de las causantes de los problemas que hoy tenemos de inseguridad.

El que tiene más no paga más. El año pasado aumentaron el IRPF y el IASS.

Ni mejor ni más Mercosur tenemos hoy cuando seguimos rogando que nos permitan hacer Tratados de Libre Comercio para colocar a mejores precios el fruto del trabajo de los uruguayos.

Del gobierno honrado, pregunten en Pluna o en Ancap y del país de primera en Aratiri, el puerto de Aguas Profundas, el Tren de los Pueblos Libres o la Regasificadora.

Ah, me olvidaba ¿se acuerdan de la promesa de Vázquez, Sendic y Astori en la campaña electoral  del 2014 de no subir impuestos?

En un pasaje de Romeo y Julieta, de William Shakespeare, Julieta se queja de los efectos que tiene un nombre.

Ella es una Capuleto y Romeo, a quien ama, un Montesco.

Los Capuleto y los Montesco están peleados lo que impide que los jóvenes Julieta y Romeo se casen.

Esto provoca la queja de Julieta que exclama “¿Qué hay en un nombre? Si una rosa dejara de llamarse rosa seguiría oliendo a rosa“.

El razonamiento es lógico: por más que se ponga un nombre a una cosa, o se lo cambie, la cosa seguirá siendo la misma.

El ponerle otro nombre a las cosas para evitar que sigan siendo las mismas cosas de nada sirve.

Si un impuesto deja de llamarse impuesto igual será un impuesto.

No una tasa ni consular.

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