«Creo mucho en la coalición, en los consensos», dijo Raúl Batlle

Raúl Lorenzo Batlle

Raúl Lorenzo Batlle - Partido Colorado

EL jueves 2, se integró a la Comisión de Hacienda y participó de una reunión con el equipo económico en el inicio del debate en segunda cámara de la Rendición de Cuentas.

También confirmó su ingreso a la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado. LA REPÚBLICA conversó con el nuevo legislador sobre sus primeras impresiones y expectativas como parlamentario y sobre cómo encontró al sistema político. Entre otros conceptos, dijo: «Creo mucho en la coalición, en los consensos».

Acaba de estrenar la banca y planteó que se incorpora a la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado. ¿Tiene algún proyecto o tema que lo incline a trabajar en ese grupo parlamentario?

El sector tecnológico me atrae mucho por mi formación y profesión. La pandemia precipitó el mundo digital. Todos vimos en nuestras vidas que las nuevas tecnologías avanzan de una manera y a una velocidad increíble: la pandemia le dio un último empujón.

Vemos a abuelas comunicándose por las diferentes plataformas, videos y demás. Hay que ir en ese sentido, incorporando a nuestras vidas las facilidades de las nuevas tecnologías cada vez más.

Por ejemplo, todos vimos cómo los adolescentes hicieron uso de las distintas plataformas para estudiar cuando estaban inhabilitados a asistir presencialmente a cursos.

Debemos incentivar, sobre todo en la etapa universitaria cuando el alumno no es ya un niño, que no tenga que desplazarse tanto.

Un muchacho de Artigas tiene que venir a la facultad en Montevideo a los 17 años, desarraigarse, provocando nuevos gastos a la familia, pagando alquiler, en una ciudad que es más cara para alimentarse y vestirse que el interior.

Hay que ir en ese sentido, que los muchachos no tengan que desarraigarse tanto durante los primeros años de sus carreras y puedan hacer muchos cursos online con la facultad.

De alguna forma, la sociedad civil lo está haciendo. Los muchachos están armando cooperativas de estudio por Internet -algunas hasta pagas- por lo que hay que profundizar en ese sentido.

Las nuevas tecnologías van a estar presentes cada vez más en el mundo del trabajo. Ello nos va a llevar a capacitar más a las personas, darles otras oportunidades. Cada vez más están presentes en nuestra vida cotidiana. Ya se puede manejar todos los electrodomésticos de la casa desde el celular.

Según los especialistas, ocurre algo paradójico: las nuevas tecnologías aumentan la producción, facilitan el trabajo, permiten mayor inclusión social, pero generan desocupación.

Creo que cada vez que aparece una nueva tecnología, tenemos ese temor a lo desconocido. ¿Cuánto esta novedad me viene a amenazar? ¿Cómo impactará en el mundo viejo?

Pero se señala que la desocupación por cambios tecnológicos es una constante desde la aparición de las máquinas de vapor.

No sé si es así. El nivel de empleo en el mundo es impresionante. Pensemos en China. El empleado chino era un esclavo. Hoy, ha mejorado muchísimo a raíz del avance de las tecnologías.

Inclusive, China, que es un país industrializado, pero menos que los países europeos, ha empezado a meter la tecnología de forma fortísima en sus plantas productivas. Sin embargo, cada vez más hay más trabajo para los chinos.

Cuando pensamos en una empresa como Google -que hace poco ni siquiera existía- hubo quienes dijeron: «¡Uh! ¡Cuánto trabajo nos puede quitar Internet!». Hoy, Google tiene ciudades en todo el mundo y cientos de miles de personas trabajando.

Generó nuevos tipos de trabajo, como personas recorriendo las ciudades en auto y subiendo fotos a la nube para que cada usuario vea la foto de su casa.

O sea, una tecnología nueva va a recurrir de más cosas. Hay que prepararse para la modificación del trabajo. Nos pasó, también, con el transporte ciudadano. Tuvimos una discusión sobre si Uber, taxis o Cabify.

Sin embargo, todo el mundo se fue acostumbrando a las nuevas plataformas de contratación de medios de transporte y se va adaptando. Hoy, hay más servicios para nosotros, los usuarios, para transportarnos.

¿Cómo encuentra al sistema político actual?

Estamos construyendo una coalición que viene conformándose desde el regreso a la democracia desde que Wilson (Ferreira Aldunate) diera la famosa gobernabilidad al gobierno de Julio María Sanguinetti.

Desde ahí, todos hemos construido (desde el Frente Amplio a los partidos tradicionales) grandes plataformas políticas para trabajar en conjunto y hacerle una contribución al país.

Siempre estuvimos construyendo desde la salida de la democracia un sistema político maduro que, durante la pandemia, pudo ser visto desde fuera como un país ejemplo por cómo la transitamos.

El expresidente Jorge Batlle dijo en más de una ocasión que blancos y colorados terminarían por confluir en un partido republicano que los uniera. ¿Piensa igual?

No sé si será así. Creo mucho en la coalición, en los consensos, en la síntesis de los pensamientos de las diversas personas para trazarnos un objetivo que sea común.

Puede tener ventajas tener un partido nuevo, pero también las tiene (la existencia) de varios partidos que se unan para gobernar en una coalición.

Así se pueden mantener las identidades. Se puede apoyar a un gobierno porque se tienen cosas en común, pero respetando la filosofía y valores de cada agrupación partidaria, negociando una coalición, como estamos haciendo hoy.

Son dos visiones, el tiempo dirá cómo se irá evolucionando.

Con su ingreso al Senado, parece que hay un cambio en la interna colorada. Hasta ahora, había dos grandes sectores colorados (Batllistas y Ciudadanos), pero con la banca asumida por Raúl Lorenzo Batlle, la Lista 15 adquiere otra visibilidad. ¿Cómo será desde este momento la dinámica interna colorada?

Puede ser que tengamos un poco más de visibilidad en este momento. Creo que somos parte de una agrupación más grande que se llama Partido Colorado. Debemos construir sobre ella y tenemos que construir hacia adelante.

No soy de los que dividen entre Nacional o Peñarol, me gusta más la síntesis, soy conciliador y me gusta buscar cosas comunes para avanzar sobre ellas, sin tener que dejar de lado valores.

Como lo pienso de la coalición, lo pienso de los partidos.

Tenemos que estar todos juntos, trabajando por el bien común, el bien del país, para que a los uruguayos nos vaya mejor.

Uruguay tiene que ser el país más lindo para vivir, no solo para los uruguayos sino para muchos extranjeros que, después de la pandemia, pueden ver en el Uruguay un lugar donde establecerse, construir, educar a los hijos, traer inversiones.

Hay que mirar para adelante y no quedarse en el micromundo de una rencilla.

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