Día Nacional del Historiador

Eduardo Elinger

Eduardo Elinger - Parlamento

PROYECTO DE LEY

Artículo Único: Declárase el 16 de agosto de cada año «Día Nacional del Historiador».

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El 16 de agosto de 1906, fallecía el historiador Isidoro de María, en Montevideo, a los 91 años de edad.

Isidoro De María (02/01/1805 – 16/08/1906) fue tipógrafo, periodista, memorialista, político, pedagogo, historiador, cronista de la Patria Vieja, conoció a buena parte de las figuras históricas que participaron en el proceso fundacional de la República y fue testigo de las primeras décadas de la historia uruguaya.

Nacido en Montevideo, sus padres fueron Juan Maria De María, italiano y artillero al servicio de España, y María Luisa Gómez, argentina. Realizó estudios primarios en la Escuela Lancasteriana de su ciudad natal. Completó luego por sí mismo su cultura.

En 1829 ingresó corno tipógrafo en la Imprenta del Estado. Vinculado desde entonces con los hombres de letras del país, inició, apenas adolescente, su actividad periodística, que lo llevó, años más tarde a fundar El Constitucional, que apareció entre 1838 y 1846. Fue Vice Cónsul del Uruguay en Gualeguaychú (República Argentina).

De regreso al Uruguay, se dedicó a las actividades pedagógicas -fue miembro de la Comisión de Instrucción Primaria del Departamento de Montevideo y del Instituto de Instrucción Pública- acerca de las cuales escribe Juan E. Pivel Devoto: «La escuela de la época, en vísperas casi de la reforma de Varela, le debe algunos de sus más grandes adelantos: cursos nocturnos para adultos, escuela graduada, educación de la mujer, etc

También actuó en política: fue diputado por Soriano y Vice Presidente de la Cámara de Representantes. Pero desde 1878, en que fundóLa Revista del Plata, dedicada enteramente a temas de historia del Uruguay, abandonó la actividad pedagógica, la política y el periodismo de combate para dedicarse en forma casi exclusiva a la investigación histórica, publicando entre 1880 y 1890 sus trabajos más completos, entre ellos los Rasgos Biográficos citados y los tres primeros tomos de Tradiciones y Recuerdos. Montevideo Antiguo y la sexta edición de su Compendio de la historia de la República Oriental del Uruguay.

Los últimos años de su vida los dedicó, entre otras tareas, a la ordenación, clasificación y restauración de documentos históricos, en su calidad de Director del Archivo Nacional. Los frutos de esta larga vida laboriosa han sido así juzgados por Pivel Devoto: «Sus obras, que llenarían más de treinta volúmenes, escritas en forma sencilla, tienen ya el valor de las obras clásicas. La crítica histórica a la luz de nuevos métodos podrá formular a sus libros muchos reparos; pero lo indudable es que la consulta de ellos se hace imprescindible a todo aquel que estudie nuestro pasado. Porque De María trabajó sus obras no sólo con el elemento tradicional y los recuerdos, sino que dio a conocer centenares de documentos, muchos de ellos procedentes de sus colecciones particulares hoy dispersas» y concluye afirmando que Isidoro De María «murió rodeado de la respetuosa consideración de todos sus conciudadanos que veían en aquel anciano venerable al cronista de la patria vieja y al representante más auténtico de sus tradiciones«.

Un ser humano que no recordara su infancia sería un ser sin efectivas raíces vitales. De igual modo, una colectividad que no sepa su pasado es una colectividad carente de raíces. Rescatar esas raíces para los uruguayos es lo que se propuso y logró Isidoro De María en su Montevideo Antiguo que es, se puede decir así, una especie de memoria colectiva a través de la cual un pasado -el de una ciudad- se expresa y se preserva. En las páginas de Montevideo Antiguo lo que fue, se hace presencia viva o presente permanente. Leer las crónicas de Isidoro De María, a quien sus contemporáneos vieron, en sus últimos años, como una encarnación viviente del pasado, es reencontrarnos a nosotros mismos en nuestros antepasados.

En este año 2021, se conmemoraron los 115 años de su desaparición física, legando a Uruguay un sinfín de obras de inestimable valor para conocimiento fidedigno de la historia. Elegir el día de la partida de esta excelsa figura patriótica, para conmemorar cada año el “Día Nacional del Historiador”, nos resulta un acto de memoriosa justicia.

Eduardo Elinger
Representante Nacional

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