El secretario general del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, aseguró este viernes que «no estamos ante un referéndum más» cuando se habla de la eventual consulta popular sobre 135 artículos de la ley de urgente consideración (LUC).
La última edición del Correo de los Viernes, la tradicional columna del dos veces presidente, trató sobre «las mentiras» que dicen quienes están a favor de derogar estos artículos, particularmente aquellos que refieren a la educación y a los cambios en la gobernanza de la enseñanza.
«El país está ante un enorme desafío. Retroceder en materias esenciales como las abordadas sería un gravísimo daño. Y que la mentira triunfe nos pondría en el camino de una pendiente democrática peligrosísima. Luchemos desde ahora para que no sea así. No estamos ante un referéndum más», escribió el líder de Batllistas en su última columna.
Para el exmandatario «naturalmente, el enojo viene de que han perdido la presencia en los Consejos de Primaria, Secundaria y UTU». Señaló que «ese es el tema» de quienes se oponen a los cambios, porque desde estos espacios «mandaban, ejercían el poder».
Ahora la emprenden contra la LUC, mientras hacen paros absurdos que solo castigan a los niños, a quienes dejan sin comer a cada rato, con un nivel de insensibilidad alarmante», indicó, y dijo que «cuesta creer cómo, pese a que han quedado en evidencia, siguen con esta conducta antisocial con desprecio para la opinión».
«En el caso de Fenapes se ha demostrado con claridad, cómo sus dirigentes hacían lo que querían, falsificaban documentos y declaraban horas de trabajo inexistentes. También ha quedado claro que los consejeros nombrados por el gobierno se sentían impotentes ante el peso de esos dirigentes ‘nacionales’. Mandaba el sindicato y esto es lo que la LUC logra: recuperar la conducción para las autoridades competentes», afirmó.
El secretario general señaló que el «colmo» es que los impulsores del referéndum «reiteran el viejo eslogan de ‘privatizar la educación'», pero «por ningún lado se privatiza nada». «Se reafirma la autoridad del Codicen en todos los sentidos, pero se repite y se repite, a lo Goebbels, para que la mentira mil veces repetida termine siendo verdad», sostuvo.
A su vez, Sanguinetti recordó algunas reformas en la en la enseñanza desde 1972 en adelante y se retrotrajo a su segundo mandato, en la segunda mitad de la década de 1990. Aseguró que en 1995 «la falsificación de la realidad alcanzó ribetes impensables».
«Nos dijeron de todo. Nos insultaron. Boicotearon edificios que inagurábamos. Decían que el programa era una imposición del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) cuando habíamos ido a la elección con él como propuesta fundamental», dijo.
Y agregó: «Ahora reconocen que no todo era tan malo y que el problema era el carácter de Germán Rama, un héroe, que soportó todo ese embate injusto y falso. Si sobrevivió fue por su entereza y el apoyo que le dio (Luis) Mosca desde el Ministerio, para hacer las obras necesarias, y el sostén de todo el gobierno».
En ese sentido reconoció el trabajo de Robert Silva, el actual presidente del Codicen, que entonces era el secretario general de este organismo. Dijo que viene «de esa batalla» y actualmente «soporta parecidos embates».
«Antes de llegar a la Presidencia del Codicen ya fue apostrofado cuando lo integraba en representación de los profesores, cargo al que había accedido por elección. Le declararon persona no grata, simplemente por defender la necesaria laicidad en los ámbitos educativos», indicó.







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