La diputada Roselló, que impulsó el proyecto en 2020, celebró lo que calificó de “un paso imprescindible a favor de la justicia social, la dignidad y la equidad de género”
A pocas horas de que cierre la actual legislatura, el Senado aprobó una ley que establece la creación de una canasta higiénica menstrual para personas menstruantes que sean beneficiarias de la Tarjeta Uruguay Social (TUS) del Ministerio de Desarrollo Social (Mides). La prestación consistirá en una partida de dinero de forma mensual que se acreditará a través de la TUS y “tendrá como único destino la adquisición de productos de higiene menstrual”, según consigna el texto legislativo.
El proyecto, que fue presentado en 2020 por la diputada María Eugenia Roselló del Partido Colorado, ya contaba con la media sanción de la Cámara de Diputados y este miércoles ingresó al Senado con carácter urgente. Una vez aprobado, fue remitido al Poder Ejecutivo, que deberá fijar el monto de la prestación “garantizando que sea el suficiente para cubrir las necesidades menstruales de las beneficiarias”, establece la norma.
“El Parlamento nuevamente da un paso imprescindible a favor de la justicia social, la dignidad y la equidad de género”, expresó Roselló en su cuenta de X poco después de la votación de la cámara alta, y recordó que fue el primer proyecto que ella presentó como legisladora.
Esta es la primera ley que se aprueba en Uruguay con el objetivo de erradicar la llamada “pobreza menstrual”, la situación que enfrentan quienes no pueden pagar los artículos de gestión menstrual por el alto costo que tienen, y que tampoco tienen acceso a baños u otras instalaciones sanitarias básicas para higienizarse o tirar los desechos. Esto muchas veces lleva a que se vean obligadas a usar trapos o retazos de tela –lo que puede acarrear infecciones o enfermedades–, o tengan que faltar a clases y a sus trabajos. Y, como señala la exposición de motivos de la ley, “si bien ninguna mujer puede elegir si menstruar o no, el gasto en este tipo de productos es inevitable, y este gasto se vuelve una carga mayor en las mujeres con menos recursos”.
