El senador colorado Tabaré Viera, que reemplaza en el Senado a Julio María Sanguinetti, consideró que «es necesario que la coalición tenga una mesa política, un ámbito formal donde puedan discrepar» y que le permita actuar «más institucionalmente».
«Tiene que haber un funcionamiento más institucional políticamente y hacia eso vamos, es uno de los grandes desafíos que tenemos por delante quienes pensamos que la coalición multicolor tiene que tener algún nombre», agregó.
El legislador explicó que no puede llamarse coalición, ni partido multicolor como algunos le llaman, «tenemos que construir y hacer crecer la coalición», indicó.
Para Tabaré Viera, este «no es un gobierno del Partido Nacional, es un gobierno de coalición», y por tal motivo, «lo que hay que desarrollar ahora es la estructura y hacer crecer esa coalición políticamente. Así como nació el Frente Amplio como coalición, con diferencias enormes pero concentrándose en lo que los unió, y supieron darle una estructura institucional que fue madurando al punto de que hay un sentimiento frenteamplista más allá de lo que cada partido tiene».
Algunos analistas consideran que el «herrerismo» está manejando la coalición. ¿Qué opina?
No creo que sea así, formamos una coalición que nos permitió votar juntos a Lacalle a través de ese acuerdo programático que formó la coalición entre 5 partidos. No es un gobierno del Partido Nacional, es un gobierno de coalición.
Lo que hay que desarrollar ahora es la estructura y hacer crecer esa coalición políticamente, así como nació el Frente Amplio como coalición con diferencias enormes pero concentrándose en lo que los unió y supieron darle una estructura institucional que fue madurando al punto de que hay un sentimiento frenteamplista más allá de lo que cada partido tiene.
Es un muy buen ejemplo de funcionamiento colectivo y teniendo en cuenta que comparto lo que decía el Dr. Sanguinetti, de que se tiende a un bipartidismo, que es natural, eso sucede en política también.
¿Qué sigue ahora?
Tenemos que organizar nuestra coalición, hay un liderazgo reconocido, las coaliciones funcionan compitiendo por ese liderazgo, en este caso es del Partido Nacional y el presidente de la República en un régimen presidencialista -como es el uruguayo- es el que tiene mayor protagonismo y mayor responsabilidad y que de alguna manera conduce el gobierno.
Tenemos que formar una fuerza política en la cual pueda funcionar esa coalición porque no somos iguales.
Sanguinetti propuso una Mesa de Coordinación para darle forma a esa estructura pero no tuvo eco.
Las cosas fueron muy rápidas y fueron creciendo las dificultades del país con las responsabilidades que asumimos en el gobierno.
Esta situación de la pandemia es absolutamente excepcional y las cosas que se pensaron pasaron a ser otras.
Llamó la atención el acuerdo con Cabildo Abierto en medio de la polémica generada en la interna del presupuesto por el tema del plan de viviendas.
Como en toda interna hay matices y diferentes opiniones en una ley, eso es muy bueno.
Lo rescaté en el momento del tratamiento de la LUC, que tuvo un tratamiento similar.
El Poder Ejecutivo elaboró y trabajó el proyecto de la ley de presupuestos con su impronta y dentro del marco de lo que habíamos acordado de ese programa en conjunto más allá de eso pone algunos temas que están por fuera, que van más allá de los acuerdos, ahí con sentido democrático y republicano de separación de poderes termina siendo un tratamiento previo sin que haya un acuerdo directamente para que se trabaje en el Parlamento, cosa que hace muchos años no pasaba en el Uruguay.
Los parlamentarios vamos a discutirlo y si no estamos de acuerdo no lo votaremos.
Se planteó en la LUC la reforma del Ministerio de Vivienda, entendemos que este programa de mejoramiento de barrios que tiene que ver con los asentamientos irregulares está bien que siga en el Ministerio de Vivienda, ya que siempre sostuvimos que la OPP, de Presidencia de la República, no es constitucional para que se le creen agendas y agencias.
