El ministro celebró y llamó una “bendición” a lluvias que ocurrieron inesperadamente la semana pasada y que se estima ocurrirán mañana. “Un déficit hídrico no quiere decir que falten lluvias, sino que será desparejo”, aclaró.
Además, apuntó que están trabajando en coordinación con el Comité de Emergencia y dijo que la medida de la emergencia agropecuaria está siendo evaluada “constantemente”. De ocurrir, se propondrán: créditos subsidiados, garantías, prórrogas de vencimiento. “Desde que asumimos es la segunda vez que vamos a tener que declarar la emergencia agropecuaria en menos de un año”, lamentó.
Aseguró que los más perjudicados por estos fenómenos son los pequeños productores y, geográficamente, los productores del litoral norte. “Funciona en manchones”, es decir, no afecta a todas las zonas del país por igual. Los meses más críticos, adelantó, serán diciembre, enero y febrero.
Instó a los productores a tomar medidas preventivas, entre las que enumeró: “Reservas forrajeras, estamos en plenos momentos de cosecha. En las zonas donde está apretando más la seca hay bastante agricultura, sobre todo de trigo que hoy estamos aún a tiempo de enfardar las colas de cosecha. Es decir, lo que queda después de la cosecha arriba de las chacras. Estamos en tiempos de siembra, con aguas que aunque son escasas, son suficientes para que se puedan implantar recursos forrajeros que después nos permitan tener más comida en el verano. A la hora de hacer agricultura, estamos en un momento de siembra de soja, se pueden tener en cuenta para elegir el ciclo de la soja”.







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