Como directora del Banco de Previsión Social es un honor poder participar de esta jornada tan significativa, que además de la celebración nos propone reflexionar sobre cómo han venido evolucionando algunos aspectos y el camino que nos queda por recorrer para lograr equidad de género.
A nivel de SEGURIDAD SOCIAL sabemos que el comportamiento de las personas en el mercado laboral (los años de trabajo, el nivel de remuneraciones, el nivel de formalidad que se tenga) influye en las prestaciones a las que se puede acceder estando en actividad y en el futuro, a la hora de jubilarse.
Es bien sabido, que la sobrecarga de trabajo NO remunerado que tienen las mujeres afecta su participación en el mercado laboral, tanto en oportunidades de acceder a un trabajo como en la calidad y en los montos salariales.
Al dedicarse más a los trabajos no remunerados, las mujeres tienen menos tiempo para trabajos remunerados, menos ingresos, menos cotizaciones de aportes a la seguridad social, mayores dificultades para acceder a las prestaciones de activos, menos años de aportes, mayores dificultades para lograr una jubilación.
Este tema, que ha recogido INMUJERES y que hoy nos convoca con la consigna “Reconocer el trabajo No remunerado genera igualdad”, ha sido tomada por todo el directorio del BPS.
La Redistribución del Trabajo No Remunerado genera igualdad y así lo plasmamos en nuestra consigna Institucional para este año: “La Igualdad empieza a construirse en Casa”.
En esto inciden factores culturales y normas sociales que debemos derribar para lograr la equidad entre hombres y mujeres.
El funcionamiento de la vida activa no debe hacer desventajosas las condiciones de la mujer para acceder al mercado laboral y por tanto a los beneficios de la seguridad social.
Los datos del año 2020 nos dicen:
En los puestos cotizantes al BPS las mujeres aumentaron hasta 2016, fecha desde la cual se mantienen constantes, en el orden del 49%.
Dentro de los puestos cotizantes, la aportación doméstica se mantiene en aumento y representa el 13% del total de mujeres ocupadas.
En relación a los puestos de no dependientes de Industria y Comercio, o sea titulares o socias de empresas, los puestos de mujeres son minoría, aproximadamente el 40%.
El régimen de monotributo, sin embargo, ha sido más utilizado por mujeres, su participación respecto al sexo masculino es del 57%.
La remuneración promedio, en valores constantes de mujeres empleadas en Industria y Comercio, representa el 76 % de la de los hombres.
En cuanto al subsidio por desempleo, en el período 2004 -2019 las mujeres lo usaron la tercera parte que los hombres. En el año 2020 fueron el 45% del total; esto se debe a la concentración femenina en comercio y servicios, siendo estas las actividades más afectadas por la pandemia.
El subsidio por maternidad y paternidad es utilizado en forma similar por varones y mujeres, mientras que el medio horario para cuidados es utilizado casi exclusivamente por las mujeres, solo 2% de los hombres lo utilizan.
A pesar de haberse promulgado la Ley 16.161 que intenta repartir responsabilidades en los cuidados, este resultado muestra que existen factores que impiden dicha finalidad, muchos de ellos culturales. Estamos trabajando junto con ONU Mujeres y el Banco Mundial en un proyecto con ciencias del comportamiento para que más padres usen el beneficio y la política pública cumpla su cometido.
En cuanto al cobro de la asignación familiar común, en el año 2009 el 50% eran mujeres, hoy son el 64%. Se debe a la mayor participación femenina en el mercado laboral con ingresos reducidos, en concordancia con el aumento de la aportación doméstica y de la mayor presencia femenina en monotributo.
En el cobro de la Asignación por Plan de Equidad las mujeres generantes del beneficio representan el 96%, lo cual concuerda con la discriminación positiva que realiza la ley al dar preferencia a la mujer para el cobro del beneficio.
Desde la aplicación de la Ley 18.395, en octubre de 2008 y hasta el año 2020, se jubilaron casi 39.500 mujeres por el art.14, que permite el cómputo de un año de servicio por hijo nacido vivo hasta un máximo de 5, que de otra forma no hubieran podido hacerlo en dicho momento.
El 98% de las administradoras de pensiones alimenticias son mujeres, el Registro de Obligados Alimentarios (RENOA) que funciona en la órbita del BPS tuvo un papel preponderante en el año 2020, haciendo posible las retenciones de los subsidios y que las mismas llegaran a los destinatarios.
La Ley de Presupuesto permitió habilitar el acceso a la información del Registro a las cajas paraestatales y de esa forma poder hacer posible las retenciones a sus cotizantes. Estamos trabajando en su implementación, va a quedar cubierto casi la totalidad del universo de obligados dependientes.
Debemos encontrar un mecanismo para obligar a los no dependientes.
Se ha avanzado; nada se logró en forma aislada, es el resultado de acciones y normativas de seguridad social que forman parte de políticas públicas orientadas al logro de la igualdad de género.
Persisten aún grandes inequidades y obstáculos difíciles de vencer, uno de ellos:
El rol fundamentalmente femenino en el trabajo no remunerado y todas sus consecuencias.
Estamos dispuestos a trabajar para derribarlo.
Ya empezamos; por eso la consigna del Banco de Previsión Social para este año es “La Igualdad empieza a construirse en Casa”







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