El presidente del Consejo Directivo Central (Codicen), Robert Silva, habló en rueda de prensa previo a un nuevo encuentro «cara a cara» en la Escuela Experimental de Malvín, en torno a la que se manifestaron representantes de la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES) y la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes).
Silva se refirió a las ocupaciones de este jueves en el Codicen y de ayer miércoles en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) como medidas que «afectan a los derechos de los trabajadores» y que no son formas de «procurar acuerdos o espacios de diálogos».
«Nosotros estamos convencidos de que estamos en condiciones de comenzar la transformación curricular y la familia, que sabe que esta educación no puede seguir esperando y necesita un cambio, también. Indefectiblemente va a comenzar en marzo del 2023», sostuvo el jerarca.
Consultado sobre cómo impactan en las tareas de la ANEP las ocupaciones, huelgas y manifestaciones, Silva respondió que el reclamo es «siempre bienvenido», pero lamentó que «los que más lo precisan, gente que va a la educación publica porque necesita tener la mayor cantidad de días de clase y que, además, se vio fuertemente afectada en situaciones de pandemia», son los que más se ven afectados.
«Mientras sea respetuoso, estamos dispuestos a escuchar la voz de todos, pero que también nos escuchen a nosotros», dijo la el jerarca máximo del Codicen y reafirmó: «Lo que no delegamos es nuestra potestad de tomar decisiones para cambiar la educación, dialogando con los que estén de acuerdo y con los que no. Vamos por el acto número 19 y han participado cerca de 3.000 personas, lo que ratifica la necesidad de tener estos encuentros».







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